LOCALES  10 de agosto de 2017

Los que padecen las bajas ventas

Vendedores ambulantes padecen las bajas ventas, para algunos peligra su continuidad. Según algunos vendedores ambulantes, el gasto actual de sus clientes es menor al que tenían meses atrás. El comercio callejero en la ciudad no está ajeno a la caída de la actividad minorista en general, por lo menos desde hace medio año. Para trabajar deben pagar una tasa a la Comuna, y por la poca ganancia a muchos les cuesta afrontar este gasto.

Los vendedores ambulantes de la ciudad no escapan al contexto de bajas ventas registrado en el país, ya que sostuvieron que el movimiento comercial viene en descenso desde hace por lo menos medio año. La situación se da para varios rubros, y la falta de rédito económico provoca que algunos revean la continuidad de su labor callejera, porque les genera pérdidas.
Una de las quejas manifestadas desde el sector minorista es por la presencia de los vendedores ambulantes. Desde varias tiendas de la peatonal Junín habían advertido a este medio que la actividad informal significa un factor más que contribuye a la inestabilidad de su comercialización.
Sin embargo, la situación de los vendedores de la calle no es distante a la que vive el comercio formal, ya que algunos de los trabajadores ambulantes aseguraron que su rentabilidad no es la misma que la de hace algunos años. El poco gasto de los consumidores también se siente en su actividad, ya que los puesteros también advirtieron una caída en su expendio, que viene al menos desde hace seis meses.
“La situación está más o menos. Soy vendedora ambulante desde hace cinco años, y antes había más ventas que ahora, diría que hace dos años comenzó una baja que hasta ahora se mantiene”, comentó a El Litoral Teresa, quien comercializa marroquinería en la peatonal Junín. La mujer ofrece mates, cintos y billeteras con ofertas en algunos casos, y aseguró que “la gente no te gasta más de $300”.
Cerca de ella trabaja el chipacero de apellido Lescano, quien se ubica frente a la sucursal de una cadena de supermercados, ofreciendo la unidad del alimento a diez pesos. “La venta está complicada, y viene así desde hace seis o siete meses. Se labura pero se nota que hay crisis porque el que antes me compraba cinco chipás, ahora lleva dos”, detalló.

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